lunes, 27 de julio de 2015

Echando raíces

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Cuando las cosas se hacen con idea, se le pone calor y sobre todo inventiva, con la referencia fijada en el objetivo marcado, el resultado final no debe variar del anhelado inicialmente. Ha bastado un poco de ilusión y coherencia para lograr la renovación, tras un nuevo descenso, de cerca de 10.000 abonados. Habrá que ver los nuevos que se enganchan. ¿A qué se debe este, digamos, inesperado éxito? Desde mi punto de vista cohabitan varios factores positivos. Se echan las primeras raíces al amparo de unos precios razonables y escasean los problemas económicos, aunque el principal elemento está siendo la cercanía al aficionado, y por ende a la cuidad y provincia, tantas veces demanda desde estas líneas. Y eso, sin vender los abonos en el corazón de nuestra capital. ¿Se imaginan un local en el Paseo o cercanías (por desgracia hay demasiados en desuso) que sirva de venta y promoción del club? Se intentó llevar a cabo el proyecto antaño, sin resultado final. Estoy seguro de que se alcanzaría un récord, pero más allá del logro numérico volvamos al origen del propósito, el de conquistar a una afición históricamente somnolienta, que por fortuna despierta al ver un club consolidado, con sus defectos y sus virtudes. Cuando hablo de defectos me refiero por ejemplo al último choque de pretemporada, en Toledo. Si se observa el terreno de juego (la imágenes son estremecedoras), hubiese sido preferible la suspensión del partido. Una lesión como la de Chuli (por fortuna no fue grave) no justifica la segunda prueba de la pretemporada. De ese encuentro se empieza a extraer alguna conclusión, como la explosión de Iván Sánchez; golazo el suyo en una de sus especialidades, a balón parado (visionad gol en youtube), o la ausencia de José Ángel, un extraordinario medio que podría haber jugado en primera con la UDA. No entendería la decisión de prescindir de sus servicios. Seguiremos pendientes de la pretemporada, que ya llegó a tierras asturianas.

lunes, 20 de julio de 2015

Lo nunca visto en Almería

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Del acto del pasado martes en el Teatro Cervantes, ideado para presentar las nuevas equipaciones de la UDA, se pueden extraer varias lecturas positivas. La interpretación más trascendente es la creación de un sentimiento rojiblanco en forma de poso, ya instalado en el ADN de numerosos seguidores. Digamos que la casa rojiblanca ya tiene los cimientos bien enclavados en el sentir de una respetable masa de acérrimos. Sabemos que los almerienses solemos vivir de euforias, cuando se llega al cenit todos nos apuntamos al momento glorioso; por ello confirmo con firmeza las primeras frases de este escrito, porque dicho evento se celebró tras el segundo descenso de categoría en nuestra reciente historia. Ese detalle fue para mí, el más significativo de la noche. Si todo hubiese acontecido a lomos de un gran ascenso, la positiva conclusión habría estado supeditada a futuros momentos de bajón. El club se va acercando al corazón de la ciudad, una vieja aspiración machacada por este perenne articulista (solo queda la venta de abonos) y de paso reacciona con acierto demostrando que está vivo después de un paso atrás, a la vez que comprueba cómo el seguidor ya no esgrime aquella coletilla que huele a rancia, heredada de los años de plomo: "como se descienda, desaparece el club". El acto en sí estuvo entretenido, a expensas de limar ciertos detalles y de conceder algún segundo al filial. El presidente estuvo cercano, sin chaqueta y corbata, e ilusionado con el retorno a Primera. Mucho cuidado, la Segunda es traicionera y el equipo, a simple vista, necesita retoques importantes, aunque ya habrá tiempo de desmenuzar la pretemporada. Las equipaciones, bien presentadas, han ganado con respecto a otras temporadas, destacando para mi gusto la segunda con la franja vertical. Los anhelados cimientos ya están colocados.

lunes, 13 de julio de 2015

Un poco de sosiego

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

No vengo a quitarle la ilusión a nadie, ni a hacer de poli malo. Bastante tenemos, los que seguimos en la brecha en este mes de julio, con soportar este calor, siendo además lunes. Lo que sí vengo es a proporcionar cierta quietud ante la desmedida euforia que se respira. Ya sé que viene de perlas para la campaña de abonos el optimismo que suscita la nueva plantilla de la UDA, pero tampoco estamos ya en esos años de plomo del Poli o CF, donde un abono era un tesoro y se vendían de todas las maneras posibles; o sea, que si mi papel es el de apaciguar el entusiasmo, nadie me va a crucificar. A los seguidores rojiblancos ya los considero mayores de edad, con buenas y malas experiencias acumuladas que no han alterado el funcionamiento del club. Tanto es así, que Alfonso García afirmó que los jugadores ya eligen como primera opción a nuestra entidad. Eso no ha sido fácil, porque el respecto se gana a base de temporadas de seriedad. Todo esto viene a colación por la creencia general de que nos vamos a pasear por la segunda división en esta campaña. Incluso, ya nos comparan con el Betis recién ascendido. Aficionados de otros equipos o nosotros mismos, nos realimentamos creyendo que nadie nos va a toser. Repito una vez más, sin llegar a conocer a fondo a un jugador no convendría imaginarse lo que podría de sí, aunque tampoco está mal comprobar cómo el presidente muestra nueva ilusión, pese a su larga trayectoria al frente de la nave rojiblanca. El único y gran problema que le veo a todo lo expuesto es que el equipo nos decepcione a las primeras de cambio, más que por bajo rendimiento, por no cumplir con las enormes expectativas que nuestras mentes fantasean en estos días. Eso sí sería peligroso. La ilusión es conveniente e incluso necesaria, pero no nos vendría nada mal pensar que nuestro proyecto es uno más de segunda, con muy buena pinta eso sí, pero que debe asentarse y competir con otros conjuntos que, a buen seguro, no están con los brazos cruzados admirándonos.

lunes, 6 de julio de 2015

Los Poderes de Sergi

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Se percibe cierta ilusión por los nombres que se confirman para la nueva plantilla de la UDA. Yo sería mas cauto porque no conviene caer en la reiterada euforia de estas fechas. Toda novedad es ilusionante, nos imaginamos lo que pueden aportar las nuevas incorporaciones, fantaseando con las virtudes que nos dibujan en sus hojas de servicio. Eso mismo ocurrió en grado superlativo en dos pretemporadas de primera, y en ambas campañas dimos con nuestros huesos en segunda. Por eso, nunca he opinado en profundidad de un jugador que tan solo conozco por sus estadísticas y los reportajes semanales. A los que he ido observando durante toda una campaña en mi equipo, sí que los valoro a fondo. Habrá que ir examinando con mesura cómo se va estructurando una plantilla llamada a situarnos entre los seis primeros puestos. Dicen que faltan por cubrir escasos huecos en el plantel, pero yo creo que no; hasta el 31 de agosto presumo bastante movimiento. Veremos a ver los provenientes del filial que al final se hacen con un hueco y las ofertas que les pueda llegar a más de un jugador del pasado año. Entretanto, hay que ir renovando el abono porque por fortuna este club ya no se mueve por impulsos ni euforias, sino que marca una estabilidad que ningún ascenso ni descenso (ahí está la clave), debe turbar. Grosso modo, lo que sí llama la atención es el poder que hasta ahora exhibe Sergi en la confección de la plantilla. Van llegando varios jugadores de su confianza que tuvo en una buena, pero corta, época en el Recreativo. ¿Hasta qué punto es eso beneficioso? ¿Debería primar el proyecto avalado por el secretario técnico del club, por encima de las apetencias y amistades del entrenador de turno? ¿Qué pasaría si Sergi es cesado a las primeras de cambio? Son preguntas al aire ligadas a la eterna disyuntiva: ¿quién debería confeccionar el plantel, el técnico o los profesionales fijos del club? Yo estoy con Aristóteles, en el término medio está la virtud.

lunes, 29 de junio de 2015

El papel de la afición

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Siempre que se piensa en un estereotipo de club en el que basarse, se alude a su afición o a su cantera, por nombrar dos pilares básicos. En el caso de los seguidores, sigo en mis trece : en estas últimas temporadas la importancia del número de aficionados es relativa. Con la televisión como principal fuente de ingresos, y ciñéndonos al ejemplo de nuestro club, el porcentaje de contar con 2.000 aficionados más es tan pequeño económicamente hablando, que puede llegar a ser una cuestión baladí el hecho de ver algunas zonas del estadio algo más pobladas. El ejemplo del Cádiz, del que tanto se conversa, habla por sí solo. Por esa razón, los merecimientos reales no los ostenta la afición, que ayuda anímicamente pero que ya no es decisiva ni siquiera a la hora de intimidar a un colegiado, sino una buena gestión administrativa y deportiva. Como modelo a seguir, el que desgrana García Piñero en la interesante entrevista que ayer se publicó en este diario. Con esto no quisiera restarle importancia a la campaña de abonos, sino todo lo contrario. Creo que será un éxito y además lo deseo, porque los precios no pueden haber sido más ajustados para un conjunto que en teoría aspira al retorno a primera. Eso sí, espero que el presidente no tome nunca más la decisión de regalar entradas. Con la certeza de que un extraordinario ambiente agrada, pero apenas incide, repartir entradas a diestro y siniestro en los choques clave (ojalá los haya), menguaría la credibilidad que Alfonso García ha ido recuperando año tras año después de no rebajar los abonos, tal y como prometió, aquella segunda campaña en primera (2008/09). 

lunes, 22 de junio de 2015

La austeridad por bandera

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

No podemos olvidar que vivimos en un país llamado España, para lo bueno y para lo malo. Con esta frase concluía mi última misiva de la semana pasada, y con la misma consigna inicio mi nueva reseña. Vuelvo a referirme al mismo tema, porque el verano ya llegó y todavía no se conocen, a ciencia cierta, los equipos que competirán en primera y segunda. La liga finalizó hace un mes y en vez de sentenciar a final de mayo, según deudas acumuladas, se decidirá concluido el mes de junio. Un sinsentido, máxime cuando se tiene la certeza (al menos yo la sostengo) de que Elche y Getafe jugarán en primera pese a sus hipotéticos descensos. Ya argumentarán lo que sea. Hasta es posible que Eibar y Almería también repitan en la máxima categoría, y así todos contentos. No es la primera vez, ¿o nadie se ha preguntado por qué en segunda hay 22 conjuntos? Un caso similar aconteció tiempo ha. Mientras, el moroso Elche vende sus abonos de primera y el inmaculado Almería, de segunda. Y qué abonos. Precios más bajos ya resultarían ridículos, con la ventaja de mantenerlos en caso de ascenso. Deduzco que las cuentas del club están relativamente controladas y que el plausible empeño del presidente es el de llenar el estadio. A estas alturas es harto complicado adivinar el potencial de la plantilla, sobre todo porque no todos los jugadores con contrato continuarán. Me da la sensación de que se sucederán múltiples movimientos y presumo que con buena pinta, si no es difícil de entender la renovación de Sergi, al que seguro se le prometió un plantel competitivo. La continuidad del internacional Marín es una buena piedra de toque. Siempre pensé que la combinación de canteranos (examinen al Madrid de Butragueño y al Barça actual) y jugadores de calidad, aporta armonía. Ascender no es fácil, pero tampoco es urgente. Debe prevalecer la notable estabilidad en la que nos hemos instalado. Se han cometido numerosos errores, pero la austeridad y el equilibrio de la última década son avales desconocidos en España, y más concretamente por estos lares. 

lunes, 15 de junio de 2015

Con las cartas marcadas

 Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Qué fácil es comer en un gran restaurante sin pagar (ni fregar los platos). Qué fácil es disfrutar de un cochazo sin ni siquiera pagar la gasolina y qué fácil es viajar a Miami para disfrutar a tutiplén, sin abonar ni el billete ni el hotel de lujo, por aludir a lo políticamente correcto. Partiendo de la base de que hay ciertas personas, como algún mal político, que todo ello lo consigue sin poner un euro de su bolsillo, resulta razonable pensar que en esta vida, que no deja de ser un entretenimiento, no se puede jugar con las cartas marcadas. El fútbol es capaz de brindarnos en bandeja el milagro de comprar sin pagar, y disfrutar durante varios años del manjar a base de engaños y tapaderas más falsas que el oro de un bazar. A colación me vienen las Juntas de Accionistas en las que Alfonso García alude cada año a la cantidad de entidades que van a caer de inmediato debido a las enormes deudas. Los años pasan y apenas ha habido incidencia alguna, salvo algún castigo ejemplar a pequeños clubes. Actuaciones sencillas de ejecutar, por las que nadie iba a poner el grito en el cielo. Sin embargo, cuando los tramposos están en lo más alto, casi siempre hay una solución, una ampliación para que la afición de turno no se eche a la calle exigiendo lo cosechado en el campo. Pero lo logrado en el campo va en consonancia con lo que los Lafita o Pedro León aportan deportivamente, para que un club como el Getafe pueda conservar la categoría. A cambio, estos buenos peloteros no perciben lo acordado. Así, soy yo Rey de España. Es cierto que, de momento, al Elche lo han descendido (casi ni me lo creo), aunque los ilicitanos ya venden sus abonos de primera. Si se mantiene ese fallo, no deberían perdonarle ni una al Getafe o a otros conjuntos de primera. O sea, se premiaría la política de austeridad, la buena, la correcta, y entidades como Eibar o Almería, que jugaron limpio con sus cartas inmaculadas, verían recompensado su rigor. Lo malo es que no podemos olvidar que vivimos en un país llamado España, para lo bueno y para lo malo.