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lunes, 1 de junio de 2015

La década prodigiosa

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Son momentos complicados, de críticas, merecidas en su mayoría. La permanencia estuvo muy barata, pero ni así se logró reunir el montante suficiente; quizá hubiese sido la siguiente o con suerte dentro de algunas temporadas, la del retorno a Segunda. La UDA es una entidad diseñada por su presidente para estar en la LFP, nunca para consolidarse en Primera. Ese privilegio está reservado para unos pocos. Si observamos los equipos que militan en Segunda, encontramos a numerosos conjuntos que han competido con el nuestro en la máxima categoría. Incluso si repasamos los grupos de Segunda B, algunos de bronce fueron, no hace tanto, de oro. Toda esta complacencia, surgida de la pura lógica, no exime al presidente de los errores cometidos en la última planificación de una plantilla escasa de calidad y, sobre todo, blanda como la mantequilla, comenzando por su zaga. Alfonso García debería cambiar el chip y mutar el tutú de la excelencia futbolística por unas agresivas botas militares. Expuesto todo esto, no conviene olvidar los años de plomo del fútbol almeriense desde la desaparición de la AD. Con 11 años fui testigo de aquella hazaña en Primera, por lo que he tragado mucha tierra en el desierto desde esos mágicos años hasta que, hace una década, el proyecto de Alfonso García empezó a tomar cuerpo con la llegada de Paco Flores. En la temporada 05/06 nuestra UD se hizo mayor y pasó a luchar por el ascenso que logró una campaña más tarde. A partir de ahí, grandes años, sucesivas permanencias en primera, descenso, volviendo a ser cabeza de león en segunda, para culminar con un nuevo ascenso. O sea, la élite para un club sin mayores apuros económicos, con un filial en Segunda B y una digna cantera. Por eso, y pese a los errores cometidos, conviene mirar hacia atrás con el fin de valorar los aciertos en esta década prodigiosa, las más fructífera de la historia del fútbol almeriense. Ojalá tenga continuidad y vivamos otra más así, sin apuros económicos, entre la Primera y la Segunda. ¿Dónde hay que firmar?

lunes, 18 de mayo de 2015

Ni poniéndoselas como a Fernando VII

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería
 
Nuestra defensa de juguete fue un mero entretenimiento para un rival que tampoco puso demasiado empeño en llevarse la victoria. Solo queda esperar un milagro improbable y remoto

No puede ser tan cruel la realidad. Ayer finalizó la liga regular para el Almería B, que por méritos propios disputará las eliminatorias por el ascenso a Segunda A. Vamos, el sueño de esta ciudad de no hace tantas temporadas, pero protagonizado por su filial. Algo nada creíble hace una década si nos lo hubiesen dicho, aun en una noche festiva hartos de vinos. Pues ahora llega el primer equipo, en una campaña en la que el descenso se compra como si estuviéramos en unas terceras rebajas, y lo fastidia por todo lo alto. Ni en las peores pesadillas se puede frustrar un sueño tan hermoso. Todavía no se ha consumado la tragedia, pero pintan bastos. Me quedo con unas cuantas imágenes a falta de cinco minutos: un conjunto el nuestro tranquilo, esperando al Sevilla sin causarle agobio alguno, como si el tercer gol del contrario nos apeara de una supuesta competición de eliminatorias. A ver si Sergi tuvo toda la razón del mundo al manifestar su enfado tras el entrenamiento del sábado. Tan de elogiar fue la actitud al principio del choque, como reprobable la indignante postura mostrada al final, cuando además tus rivales por la permanencia estaban sacando una gran tajada de tan decisiva jornada. Al Sevilla solo le bastó apretar el acelerador, con los suplentes, durante diez minutos para fustigar a un adversario tan endeble en defensa, como carente de un mínimo orgullo para morir con dignidad. Los viejos males aparecieron en el momento de la verdad, mediada la segunda mitad, cuando la suerte suprema de los partidos corona al valiente y despluma al más gallina. Nuestra defensa de juguete fue un mero entretenimiento para un rival que tampoco puso demasiado empeño en llevarse la victoria. No hay nada más que observar la pasividad final de la zaga contraria, emulando a nuestra retaguardia, pero ni así fuimos capaces, no ya de lograr un tanto, sino de crear ni una sola ocasión de peligro. El coladero de Dubarbier, el enésimo regalo de turno, esta vez de Dos Santos, o la autoexpulsión de Trujillo (señalado por Sergi), cuando el central debería de haber esperado al desarrollo más avanzado de la jugada, confirman que este equipo es blandengue, tierno y fofo, desde la zaga al último delantero, pasando por el banquillo y por los diseñadores de una plantilla más pacifista que el bueno de Gandhi. Al final se me quedó una extraña sensación, como si a los locales no les hubiera importado conceder al Almería algún regalo, en compensación de aquella clasificación del Sevilla para la Champions, cuando Acasiete no quiso saber nada del goleador Rodri, mientras las directivas de ambas entidades se congratulaban entre sí en el palco del Mediterráneo. Quizá somos tan pésimos, que ni así. Ya solo queda esperar a un milagro, tan improbable como remoto, sobre todo porque nuestro equipo no está a día de hoy en condiciones de ganar a un rival como el Valencia, que se juega la Champions en el Mediterráneo, e incluso el importante tercer puesto, en caso de que el Atlético pierda ante un renacido Granada, por obra y arte del ínclito Pina.

lunes, 11 de mayo de 2015

El arte de sobrevivir en el alambre

El experimento de colocar a un lateral zurdo cubriendo el flanco derecho de la zaga, además de ser visualmente horrendo, tuvo un nefasto resultado práctico. Mala la campaña de Trujillo

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

Para una gran mayoría de aficionados almerienses ya hemos descendido virtualmente. Si echamos un vistazo a nuestro futuro calendario, poco o nada hay que hacer. Eso sí, seguimos fuera del descenso con un punto más que nuestros adversarios. No voy a negar que la situación es complicada, pero los rivales tampoco lo tienen de color de rosa. Con lo que recientemente hemos padecido en Almería, no deberíamos convertir en drama lo que Valladolid, Deportivo, Osasuna y hasta Betis sobrellevan cada final de temporada en primera. Habría que desdramatizar la situación y centrarse en consolidar el club, para que con independencia de lo que ocurra en las dos últimas jornadas, mantengamos una base sólida. El encuentro de ayer fue un ejemplo más del paso por el alambre al que nos exponemos a finales de cada campaña. En el lateral derecho tuvimos un grave problema, el que toda plantilla modesta de primera, o mal planificada, suele sufrir. Debo admitir que, ante la ausencia de centrales y la incorporación de Ximo al corazón de la defensa, en pocas ocasiones vi a un lateral zurdo cubrir el flanco derecho de la zaga. El experimento, además de ser visualmente horrendo, tuvo un nefasto resultado práctico. Ya sé que las lesiones y las sanciones son numerosas, pero un conjunto humilde de primera siempre debe disponer de cuatro centrales en plantilla para destruir lo que los mejores, y hasta los medianos, construyen. Para eso contamos con un internacional como Marín, jugando cada semana en un histórico filial. Aun así, se optó por otra solución. No pintaba mal nuestro centro del campo, pero los problemas no solo llegaron en defensa (mala la campaña de Trujillo), sino que en ataque se marró lo que nunca se debe perdonar. Con todas estas premisas el Málaga logró la victoria casi sin pretenderla, sin hacer ruido. Al final, Jonathan no terminó de arreglar el desaguisado de sus compañeros, errando en cada uno de sus pases y fallando clamorosamente el empate con toda la portería para él. No se trata de cargar contra determinadas individualidades, pero pintan bastos. Habrá que aferrarse a varios aspectos externos, como el esperado fracaso del Granada en Anoeta, aunque uno de ellos es básico, la posible derrota del Barça en el Calderón, primordial por dos razones: permite que los azulgrana se jueguen la liga en la última jornada ante el Deportivo y que el Valencia, con su victoria en casa ante el Celta, nada se juegue en la dramática jornada final en el Mediterráneo al asegurar la cuarta plaza y no poder optar a la tercera. Además, no olvidemos un detalle, en el caso de que la victoria del Valencia sea rotunda ante el Celta, los sevillistas sabrán al unísono en el partido ante la UD, que ya nada se juegan. No quisiera por último obviar lo que nuestro filial ha logrado: ni más ni menos lo que tan solo hace una década anhelábamos por parte del primer equipo, el ascenso a Segunda A. Enhorabuena a los chavales por optar a semejante proeza. Si nos lo cuentan hace pocos años, los de plomo del fútbol almeriense, nos habrían tomado por auténticos majaras. 

martes, 5 de mayo de 2015

La fuerza mental

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

No hay duda, en el deporte o en cualquier actividad la mente es el motor que todo lo dirige. Si no fuera así, sería difícil de explicar el cortacircuito que sufrieron los nuestros una vez que un bulto sospechoso sobre el campo, que seguro que ni siquiera ha jugado al futbolín, convirtió en amarilla una sana disputa del esférico. Creo que también la mente retorcida del trencilla quiso equilibrar el choque con esa ley no escrita de la compensación (doble error), aunque en este caso no existía contrapartida alguna al ser clara la anterior expulsión visitante. Por fin jugó Dubarbier de interior, fue la sorpresiva decisión de Sergi, la que en tantas tertulias futbolísticas salió a colación. No fue un mal invento, ya que el argentino dio una estupenda asistencia en el tanto final de Jonathan, pero quizá se podría haber optado por otro centrocampista recuperador. Y es que el Celta manejó a su antojo el balón durante los primeros minutos ante un equipo que flotaba, como si solo le valiera un punto. De hecho, el tanto de Nolito (jugó porque este país se llama España) llegó tras demasiados toques de los vigueses sin apenas oposición. Eso no se debe permitir en un conjunto modesto. Luego sí que se presionó con más vigor e intención. La pena fue la escasa presencia de Wellington. La ausencia inicial del brasileño es lo más parecido a un pecado futbolístico de tomo y lomo. El Almería actual, y más en casa, no se puede privar ni un solo minuto de un jugador tan desequilibrante. Dicho esto, hay que valorar el punto en su justa medida ante un equipo tan dinámico y preciso como el Celta. Sergi ha colocado en competición a una plantilla moribunda; esperemos que no sea tarde, si bien la puntuación a obtener de cara a lograr la permanencia puede batir el récord a la baja (menos de 35 puntos). La clave puede estar en el choque del Granada en San Sebastián, amén de la espiral negativa del Eibar. Si nuestros vecinos no vencen en Anoeta, el triunfo ante el Málaga nos podría asegurar, con los puntos deportivos, la salvación.

jueves, 30 de abril de 2015

Aquel Almería de negro

 Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

El concepto con el que Sergi aterrizó en el banquillo del Almería se interpretó a las mil maravillas. Equipo unido, bloque compacto a la hora de defender y de atacar, con continuos apoyos que esconden las deficiencias y ensalzan las virtudes. Me retrotraje a escenas del gran Almería equipado de negro que maravilló en el Bernabéu a las órdenes de Emery. Me atrevería a decir que con otra posición en la tabla y con todos los integrantes de la delantera disponibles, habríamos optado a presentar candidatura como jueces de la liga. Faltó ese plus que proporcionan Thievy y Wellington, porque Hemed no es ni la sombra de jugador que fascinó en las primeras jornadas. Lo que tengo muy claro es que este Almería funciona a las mil maravillas con cuatro centrocampistas. Tan seguro de esa apreciación como que Garitano rubricó, con su precipitada estampida del pasado domingo, el contrato de su vida, el que nunca imaginó firmar. Notable alto para un equipo que progresa adecuadamente con Sergi (se ha tragado el marrón de sentarse en los banquillos del Camp Nou y Bernabéu) , al que tan solo le echo en falta un poquito más de vigor a la hora de presionar. De hecho, las derrotas sufridas con el catalán han dejado un buen sabor de boca; ese es un dato que no cuenta en la práctica, pero que transmite seguridad. Pasadas las visitas inexpugnables, tenemos ante sí un cielo más abierto del que muchos creían y varios retos: ¿seremos capaces de hacerle frente a dos conjuntos como Celta y Málaga, que se juegan una plaza europea? Ahí está una de las claves. Otra, que no depende de nosotros, puede estar en un partido primordial para la liga, el Sevilla-Real Madrid. La victoria de los merengues serviría, presumiblemente, para distanciar a los de Emery del Valencia (nos conviene sobremanera), pero sobre todo podría obligar al Barça a vencer en la última jornada al Deportivo. Los que amamos al Almería por encima de preferencias entre los grandes, debemos desear la victoria blanca, que podría allanarnos el camino hacia la permanencia. 

lunes, 27 de abril de 2015

Ponga un Thievy en su plantilla

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería
 
Sigo pensando que nuestro conjunto no se puede permitir el lujo de jugar con tres delanteros, ni siquiera frente a los adversarios de nuestra Liga. Thievy marca con creces la diferencia

Cuanto más avanza la competición, más se adivina el menguado potencial de aquellos conjuntos que en la primera vuelta parecían poco menos que imbatibles. El Eibar es uno de ellos. Por eso, al recordar todos los partidos que se tiraron por la borda, sigo sintiendo una mezcla de rabia por no haber competido con todas nuestras armas, y de impotencia por no poder volver al pasado. Y eso que en la tarde de ayer existió cierto desequilibrio en la parcela central, donde los adversarios casi nos doblaron en número. Si a ello añadimos la gran presión a la que fuimos sometidos, se puede valorar en su justa medida la meritoria labor de Thomas, que estuvo en todas partes, y se debe destacar nuestra capacidad de sufrimiento en los instantes más delicados. Quizá, la sorprendente inclusión de Jonathan de inicio, con la probable misión de trabajar y desgastar al rocoso rival, en espera de la posterior entrada de Wellington, provocó que el referido desequilibrio en la medular se produjera durante demasiados minutos, hasta que mediada la segunda parte los armeros, ya muy cansados, dejaron de asfixiarnos. La continua inoperancia del Eibar también ayudó. Es posible que Sergi no contara con abrir la lata tan pronto, por lo que se decantó por potenciar el plano ofensivo. La jugada le salió a medias, más bien por el paupérrimo encuentro de Jonathan (en defensa y ataque), a excepción de dos jugadas puntuales. A buen seguro que Wellington hubiese sido la auténtica pesadilla del rival, como demostró nada más ingresar en el terreno de juego. Conclusión de la apuesta de Sergi y del posterior desarrollo: sigo pensando que nuestro conjunto no se puede permitir el lujo de jugar con tres delanteros, ni siquiera frente a los adversarios de nuestra liga. Lo más positivo es que Espinosa confirma la calidad que atesora, pese a que no brilló como ante el Granada. Sin embargo Thievy sí que marca con creces la diferencia. El congoleño muestra en cada partido una calidad muy por encima del resto de sus compañeros, si exceptuamos las diabluras de Wellington. Sin un jugador como Thievy, que en momentos clave es capaz de desatascar un choque, difícilmente se podría optar a la salvación. Eso sí, nunca se le debe arrinconar en una banda. Por suerte, el congoleño y el brasileño cumplirán ciclo de tarjetas para el Bernabéu, a la espera de las dos batallas seguidas en casa que nos esperan frente al Celta y Málaga (otro equipo cuesta abajo y sin frenos). Por cierto, la aportación de Rubén se me antoja decisiva. El cancerbero está demostrando el porqué de su retorno a la titularidad. A vueltas con los puntos que serán necesarios para lograr la permanencia, habría que volver a remitirse a la campaña 12/13, la más barata en la obtención de puntos para huir de la quema. Con 37 se libró el Celta. En la misma jornada 33 de aquella temporada, el conjunto que lideraba el trío de descendidos ya tenía 30 puntos, mientras que a día de hoy el Deportivo, antepenúltimo, suma 29. Si continúa el mismo ritmo, no serán necesarios en esta campaña más de 37 puntos para certificar la permanencia. ¿Estaríamos a tan solo dos victorias del objetivo? Ojalá... 

lunes, 20 de abril de 2015

La dificultad de nadar a contracorriente

Veníamos del abismo, por lo que la forma de caer en Vallecas se puede considerar una más de las que sufre cualquier modesto de Primera. Hay que recuperar los puntos regalados

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

Veníamos del abismo, de soportar actitudes incomprensibles, de aguantar tácticas infumables o de padecer con sustituciones inexplicables, por lo que la forma de caer derrotados en Vallecas se puede considerar como una más de las que sufre cualquier conjunto modesto de primera. Tocar fondo con JIM (terrible legado el del alicantino), obliga a Sergi, sine qua non, a tener que ganarle tiempo al tiempo. Complicada tarea para el flamante técnico almeriense, al que no le bastará con hacer las cosas medianamente bien, como en la mañana de ayer. El once inicial, el planteamiento, las sustituciones y hasta el cambio de sistema durante la segunda mitad en busca del empate, vinieron en los momentos adecuados. Un gran jugador como Azeez volvió a disfrutar de minutos partiendo desde el comienzo, pero como le sucede al equipo, no hay tiempo para la adaptación, o blanco o negro, y el ejemplo más cercano lo tenemos el próximo domingo en el Mediterráneo. Pero analizando lo acontecido en Vallecas, podemos vislumbrar más luces que sombras. El referido Azeez, Thomas y Espinosa formaron, junto a Corona, un más que decente centro del campo. Thievy se fajó como el que más y Rubén demostró el porqué de su vuelta a la titularidad. No obstante, todos estos buenos ingredientes no juegan solos; enfrente se encontraba el Rayo de Jémez, un conjunto temible en su estadio, con piel de modesto, aunque con una plantilla integrada por unos jugadores que para sí quisieran los que realmente luchan por la salvación. Por eso quizá el técnico vallecano se encontraba tan molesto con los suyos al término del choque, calificando a sus jugadores de profesionales de tercera. Dispone de un gran plantel Jémez, pero creo que también le sobra chulería y le falta un poco de respeto al medir el trabajo del Almería, que también juega y cuenta en sus filas con jugadores internacionales. Como indicaba, no hay tiempo para perder, aunque dando la cara como ayer y gracias a la ocupación racional del terreno de juego, que nos permite ser un bloque muy junto y numeroso en la parcela central, sin extremos perdidos en la banda y con basculaciones defensivas en bloque, se albergan ciertas esperanzas. Lo malo es que hay que nadar contracorriente en busca de recuperar los puntos regalados cuando jugábamos tan abiertos, sin centro del campo, sin mordiente y con Espinosa, Thomas y Azeez calentando banquillo o grada. El único pero que se le puede achacar a las decisiones de Sergi fue el prescindir de Wellington tan pronto. Los cambios fueron inteligentes y en su momento, si bien del extremo brasileño se puede esperar cualquier cosa en cualquier momento. Una jornada más, la puntuación del equipo que marca la salvación, nosotros mismos, sigue siendo muy inferior a la que se suele dar en la jornada 32 de cada campaña cuando los 40 puntos sirven como referencia de permanencia. Se va confirmando que en esta temporada, con 38 puntos se puede lograr la salvación. Complicado para nosotros, pero para nada imposible.

jueves, 9 de abril de 2015

Un halo de esperanza en el Camp Nou

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

Los laterales casi ejercieron de centrales y los extremos de laterales. No hubiera estado mal contar con Mané en ayuda de Casado en lugar de Édgar. Eché en falta a Azeez por Corona

Riazor. Al unísono, se disputaba un trascendental encuentro en La Coruña; la victoria del Córdoba nos hubiera venido fenomenal, y a punto estuvo de lograrla, pero se puede considerar un lujo el hecho de finalizar esta jornada a tan solo dos puntos de la salvación (estoy convencido de que no nos restarán los tres de sanción, al menos, durante la presente campaña). Eso es lo que puede pensar Sergi como primera conclusión numérica. Después de todo lo acontecido y del pesimismo que, como siempre, suele reinar entre los aficionados rojiblancos, no es un desastroso punto de partida. Como tampoco lo fue el partido en el Camp Nou. Una vez más en esta temporada, los nuestros se esmeran ante los trasatlánticos. En el Mediterráneo sufrieron de lo lindo, y ayer se volvió a jugar lo más parecido a un bloque. O sea, la intención que demandó a su llegada JIM (ha demostrado ser pésimo) y lo que Sergi ha vuelto a remarcar. Es harto complicado extraer conclusiones del flamante técnico catalán debutando en el Camp Nou. A buen seguro que frente al Granada (ya no la madre, sino la abuela de todos los partidos) se podrá notar su mano. Ante el Barça, equipo que te engaña al parecer entrar por las bandas, cuando en realidad casi siempre penetra por el centro, los laterales (excepcional partido de Marín) casi ejercieron de centrales y los extremos de laterales. Quizá, como único pero, no hubiera estado mal contar con Mané en ayuda de Casado, fuera de forma, en vez de con Édgar. En el tanto que abrió la lata, Messi regatea a placer a un extremo como el canario. También en el centro del campo eché en falta a Azeez en detrimento de Corona (no estuvo muy afortunado el talaverano) o Espinosa. Indico esto porque si existe alguna manera de sorprender a los azulgrana en su estadio, es a base de músculo y acumulación de defensas. Todavía recuerdo la estampa de Eto'o de lateral. Al final, un toma y daca es un suicidio frente al conjunto de Luis Enrique. Por esa razón, con Thievy y Wellington en ataque nos hubiera sobrado. Ya sé que más de uno estará alucinando mientras lee estas reflexiones, pero como bien manifestó Sergi los partidos hay que jugarlos. Con ese modelo, los equipos inferiores al Barça pudieron rascar algo en su fortín. En definitiva, si no tachas los números de la primitiva seguro que no te toca. Donde sí tenemos bastante probabilidad de acertar es en el Mediterráneo el próximo sábado. No sé si le dará tiempo a Sergi a inculcar su filosofía. Quizá es más mentalización que otra cosa, aunque recuerdo las características del Recreativo de Huelva que entrenó hasta hace bien poco. Era un conjunto que disfrutaba con el balón, si bien una de las particularidades de los onubenses era la feroz presión en el centro del campo. Tanto, que en aquel encuentro los rojiblancos recibieron órdenes de sortear dicha presión bombeando balones desde la defensa a los delanteros. Veremos a ver si Sergi consigue transmitir con celeridad su credo, porque se supone que sobreviviremos o moriremos con él.

domingo, 5 de abril de 2015

Se recoge lo que se siembra

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

 Si alguien solo vio el resultado final entre dos conjuntos igualados a puntos, se preguntaría si algo extraño aconteció. No es normal que ese partido se convirtiera en un fiasco del equipo, para más inri, local y que los visitantes se pasearan sin disputar el encuentro de sus vidas. Sin embargo, todo tiene una explicación; los que seguimos a la UD Almería no debemos extrañarnos del fracaso del que iba a ser la madre de todos los partidos, una de las luchas clave por no descender. Hace justo un año, un 4 de abril, se disputaba en el Mediterráneo otro trascendental envite ante Osasuna. También se perdió, pero en aquella ocasión al menos se reaccionó en la segunda mitad, ante el mismo marcador adverso al descanso. Anoche, ni eso. Como indicaba, es la historia de una muerte anunciada, todos los males acumulados se unieron para ofrecer a los aficionados un deplorable espectáculo, con independencia de la dolorosa derrota. El mayor defecto de nuestro equipo es su falta de mordiente. Esta plantilla no está diseñada para la batalla, no hay suficientes jugadores que garanticen recuperaciones de balón para suplir la escasa calidad de un conjunto de la parte baja. No es solo actitud, también es táctica, porque el concepto defensivo es lo que más se debe trabajar, mientras que el ataque suele estar más sujeto a la inspiración y aptitud de los jugadores. De nada serviría defender como pollos sin cabeza, aunque tranquilos, más bien los rojiblancos parecían medusas flotantes. Si nuestra baza fuera la ofensiva, podríamos agarrarnos a un patrón de juego, a un faro que nos guiara, aunque fuera erróneo. No señor, en ataque se juega al pelotazo y al centro fácil, recurso de los ineptos. Repito, no fue ayer, lo que exhibió el equipo de JIM se vislumbró en jornadas anteriores. Simplemente fuimos a examinarnos (una prueba en casa accesible) y suspendimos con un cero por no estudiar, como si nos hubiésemos levantado a entregar la prueba en blanco a los cinco minutos. ¿A quién culpar del desaguisado? Desde mi punto de vista la plantilla tiene sus lagunas, pero JIM no ha querido dar la vuelta a sus postulados, como si de un calcetín se tratara. Azeez tuvo que jugar en puesto de Thomas, pero el nigeriano disputó el peor partido que le recuerdo. ¿Culpa del mundialista? Más bien diría yo que no se puede tener a un jugador tanto tiempo sin ritmo de partidos, y querer que te solucione la papeleta en 90 minutos. Por supuesto, el centro del campo sigue sin existir al jugar tan abiertos. Los que deambulan por la parcela central tienen menos apoyos para ejercer una presión ordenada. La consecuencia final es que conforme pasan los minutos, esa falta de control y la momentánea derrota, genera tal ansiedad que influye decisivamente en el estilo ofensivo y preciosista por el que este club apuesta. Quedan jornadas, equipos como el Eibar pueden ser cazados, pero si no se le da la vuelta a la tortilla en forma de concepto de juego, la agonía será lenta y dolorosa. Al menos, como nota positiva, si se consuma la tragedia antes de tiempo, nos podrían restar los tres puntos antes del final de liga. 

lunes, 30 de marzo de 2015

Diez claves

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Primera: la filosofía de este club, bien presidido por Alfonso García, tiende a decantarse por la práctica del buen fútbol. No nos fue mal hasta ahora, seguimos inmersos en unos años gloriosos, pero se sufre en demasía al ver cómo otros muerden hasta en la coronilla. Segunda: por ende, no se termina de apostar por técnicos aguerridos, sino por entrenadores que, a priori, congenian más con el fútbol preciosista. Tercera: el eslabón de la cadena nos lleva a formar una plantilla con pocos guerreros, sin apenas protagonismo, y demasiados generales. Cuarta: encontramos un problema capital, el centro del campo, siempre dominado por nuestros adversarios. Se insiste en un esquema abierto que suelen utilizar los grandes, con medio equipo pegado a las bandas, diseñado para emplear en Segunda, siempre y cuando se aspire al ascenso. Quinta: los laterales se incorporan bastante al ataque; no habría problema si el centro del campo estuviera más poblado y las aventuras de los defensas las pudieran cubrir los centrocampistas. Sexta: enlazando con la clave anterior, el trabajo para cubrir la subida de los laterales lo suelen hacer los extremos. Delanteros que, en demasiadas ocasiones, defienden pegados a nuestra área en auxilio de sus compañeros de banda, en vez de permanecer más frescos con el fin de aprovechar su rapidez. Séptima: defender con músculo en el centro del campo equivale a formar un muro que facilita sobremanera la labor de nuestra zaga. Octava: lo expuesto nos llevaría a decantarnos por un 1-4-4-2, en el que los delanteros extrajeran el máximo partido al beneficiarse de las recuperaciones de balón. Novena: con respecto al calendario, nos jugamos la permanencia en el Mediterráneo frente a varios rivales directos. No caigamos en el error de ser muy ofensivos, porque remontar un tanto en esos choques se prevé harto complicado. Décima: podríamos depender de la situación en la que finalmente se encuentren en las dos últimas jornadas, tanto Sevilla como Valencia. Si se la jugasen, no tendríamos margen de error en el Mediterráneo. 

lunes, 16 de marzo de 2015

Y Thomas jugó de titular

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

Inexplicablemente relegado al banquillo en los últimos encuentros, el ghanés sobresalió proporcionando control, fuerza y equilibrio. Thievy habría aportado más que Hemed con diez

Nadie puede negar la entrega y el compromiso mostrado ante un rival como el Villarreal. Hasta ahí de acuerdo, pero yo quiero ir más allá. Si a un ejército no se le suministra el armamento suficiente y la estrategia adecuada, parte de la batalla la tendrá perdida. Eso fue, ni más ni menos, lo que le ocurrió al conjunto de JIM en jornadas precedentes. Si en otros choques nuestro potencial fue desaprovechado, en el de ayer sí se pusieron parte de los medios para intentar contrarrestar al adversario. Y digo parte, porque sigo pensando que todavía hay más balas ocultas. Pero volviendo a la génesis del argumento, el propio JIM aludió varias veces a la extraordinaria entrega y actitud de sus jugadores, clave del moderado éxito obtenido. ¿No sería más bien que la presencia inicial de Thomas resultó ser providencial? Por eso indicaba antes que el resultado final no solo depende de la entrega de los jugadores, sino de la estrategia y de los medios suministrados. La figura de Thomas, inexplicablemente relegada al banquillo en los últimos encuentros, sobresalió esbelta para proporcionar control, fuerza y equilibrio a partes iguales. Quien no quiera ver eso es que es un ciego, futbolísticamente hablando. Lo que no admito es que se intente solapar ese hecho irrefutable con la entrega y el compromiso que, si en otros choques no llegó al nivel de ayer, no terminaba de ser la causa principal por la que el conjunto de JIM rozó el ridículo anteriormente. Sin duda alguna la presencia de Thomas, que liberó a Corona de una incómoda tarea para las características del talaverano, aportó bastante de lo que adolecía un equipo que de seguir con la misma táctica, ni en cien vidas hubiese optado a permanecer en la máxima categoría. Tan solo espero que la lección se haya aprendido de una vez, y que al poner sobre el tapete parte del potencial oculto, nuestro entrenador se anime a colocar todo el arsenal (llámese por ejemplo Azeez) en el campo de batalla. Otra ventaja con la que contó el rival fue la sustitución de Thievy. Una vez que se afrontaba la segunda mitad con un jugador menos, se necesitaba un plus. No he descubierto la pólvora, pero ¿qué plus? Yo apostaba a que Hemed se iba a quedar en la caseta, sin embargo el sacrificado fue Thievy, un jugador que desde mi punto de vista habría aportado más que el israelí en situación de inferioridad. Es sencillo. Hemed es un delantero rematador, aunque más vale no recodar que por su pifia solo se sumó un punto, mientras que Thievy es más veloz e imaginativo, características ambas susceptibles de mitigar nuestra inferioridad. No obstante, JIM manifestó que la decisión tomada en el descanso fue la acertada, entre prescindir de Wellington o de Thievy. Incluso se autofelicitó al apostar por el gran extremo carioca. ¿La elección debía ser obligatoriamente entre el brasileño y el congoleño? Doctores tiene la iglesia. Con la reflexión de hoy intento dejar a las claras que el equipo de JIM tenía más potencial del que ofreció recientemente, y que incluso guarda más balas en la recámara. Espero que se aprovechen.

domingo, 8 de marzo de 2015

¿Por qué?

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

¿Por qué no se crea juego desde el centro del campo? ¿Por qué no se presiona en el centro del campo? ¿Por qué, en definitiva, siempre se le regala al rival la parcela central? ¿Por qué se piensa que con esa filosofía podemos hacerle daño a un conjunto como el Elche, que tan bien conoce JIM, en su estadio? ¿Por qué entonces se le obliga al equipo a jugar al pelotazo, que no al pase largo? ¿Por qué vieron Thomas y Azeez el partido completo desde el banquillo? ¿Por qué no se realizó sustitución alguna tras el descanso, después de una primera mitad tan mala? ¿Por qué se prescinde de Wellington en los últimos minutos, cuando era el único rojiblanco que anunciaba peligro? ¿Por qué no se prescindió de un defensa en vez de ingresar en el terreno de juego a Casado? ¿Por qué se le concede tal premio al adversario? ¿Por qué se vuelve al sistema tan frágil de antaño, donde un equipo partido en dos y desmembrado, solo se puede nutrir de alguna acción individual? ¿Por qué no se recurre al 1-4-4-2, si se ve con nitidez que con el actual sistema, ni se crea ni se destruye? ¿Por qué JIM ha renunciado a la filosofía que anunció al llegar, de ser un conjunto fuerte y robusto en defensa?¿Por qué no se juega como un bloque, con apoyos, y nos olvidamos de ensanchar tanto el campo? ¿Por qué solo se juega así de juntos y solidarios ante los grandes? ¿Por qué siguen siendo de la partida Corona y Soriano, cuando su labor puede ser mucho más productiva con el rival más cansado? ¿Por qué no se reconoce que Soriano está en una alarmante baja forma desde que comenzó el año? ¿Por qué no se le da más cancha a un jugador creativo como Espinosa, ante la falta de imaginación que existe a la hora de atacar? ¿Por qué no nos aprovechamos del paupérrimo nivel que exhiben numerosos equipos de primera, que nos permite seguir vivos pese a lo mal que lo estamos haciendo? ¿Por qué, en definitiva, se carece de un patrón de juego definido? ¿Por qué no se da un giro de 180 grados, antes de que sea demasiado tarde? ¿Por qué?

domingo, 1 de marzo de 2015

Esperanza de 'Champions'

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

La verdad es que veo complicado que la Unión Deportiva Almería descienda. No es que lo desee, claro está, sino que me refiero a la cantidad de vicisitudes negativas de esta campaña, que de momento se van solventando. Sin ir más lejos, los enfrentamientos ante el Deportivo ya han tenido su particular historia. En Riazor se venció sobre la bocina y anoche se logró un punto de esos que saben a permanencia. Cuatro puntos cosechados ante los gallegos con sangre, sudor, lágrimas y algo de fortuna. No pretendo restar mérito al trabajo estajanovista de un conjunto que salió airoso de un complicado trance, pero son demasiadas las ocasiones en las que nuestra inferioridad se refleja sobre el terreno de juego en demasía, mientras que los adversarios suelen desenvolverse mejor cuando ellos la sufren. Si además el contrario es de nuestro nivel, más llama la atención. Conviene recordar que en el Mediterráneo se han ganado partidos hasta con nueve hombres, como aquel ante el Valladolid con Negredo de protagonista. Dicho esto, cierto es que se disputaron los minutos más complicados con suma inteligencia. Es más, el Deportivo dispuso de menos huecos y ocasiones en superioridad, y eso hay que valorarlo. Un punto de oro, el gol average logrado ante un rival directo y un punto más alejados del descenso, aprovechando la derrota de los tres últimos de la clasificación. Por eso indicaba al comienzo de este artículo que los rojiblancos, con todos los altibajos desde el comienzo de la campaña y desaprovechando parte del potencial de su plantilla (es mi opinión personal), siguen estando a salvo con relativa tranquilidad a la espera de los choques más decisivos. En una primera división más que discreta, muy mal se tendrían que hacer las cosas ante los adversarios directos, que demuestran jornada a jornada que su nivel no está ni mucho menos por las nubes. Ahora bien, una cosa es ir dando pasitos y otra es disputar un encuentro tan malo como el de anoche. No olvidemos que antes de la expulsión de Thievy se estaba jugando francamente mal ante un Deportivo que amagaba pero no daba. De nuevo nos la jugamos a que el rival tenga el control del centro del campo (Thomas, Espinosa o el ausente Azeez siguen sin protagonismo), confiando de más en la seguridad de nuestros zagueros o en la genialidad de los atacantes. Mi parecer sobre el potencial de la plantilla y su aprovechamiento, va por ahí. Incluso creo que Thievy no desarrolla todo su fútbol tan pegado a la banda. Por cierto, su expulsión fue muy rigurosa. Lo que ya sí me dejaría muy tranquilo es si a la UD Almería se le sanciona con tres puntos menos por el affaire de la FIFA y el Aalborg. Si establecemos una analogía con las entidades deudoras en primera y se aplica un justo baremo, a la gran mayoría de nuestros adversarios se les debería sancionar con la pérdida de una gran cantidad de puntos, incluso a los grandes, por lo que veo factible entrar en Champions e incluso aspirar a ganar una histórica liga.

sábado, 14 de febrero de 2015

Un lujo innecesario

 Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería 

No sé si aspirar a la tercera victoria consecutiva era mucho pedir, pero quizá se nos escapó una buena oportunidad de lograr una interesante diferencia con respecto al descenso. No está la Real en su mejor momento y se notó; aun así, pienso que no se maniató a los donostiarras como es debido. Son numerosas ocasiones en las que aludo a la fortaleza del centro del campo, y ésta es una más: seguimos huérfanos de presión y contundencia en el corazón del terreno de juego. Tener a Thomas en el banquillo, por no hablar de Azeez en la grada, es un lujo que solo se maquilla por la voluntariosa aportación de las vacas sagradas, contando con su edad, y por el pobre nivel que numerosos conjuntos de primera están exhibiendo. Con nuestros delanteros y la aseada defensa, a excepción de Dubarbier, podríamos aspirar a mantenernos sin grandes apuros si el centro del campo tuviera una personalidad mucho más acusada. De hecho, los pocos minutos que disputó Thomas sirvieron para comprobar que es un jugador necesario para dar ese equilibrio del que hablo. Si no, corremos el riesgo de que el choque se convierta en un correcalles y salgamos perdiendo por falta de calidad. Por cierto, no sé si JIM contó con Thomas más bien para la prorroga, al incluirlo un minuto antes del tiempo reglamentario. Ironías aparte, el equipo se encuentra en un buen momento para arañar los máximos puntos posibles, sin contar el próximo desplazamiento al Calderón. Hemed no tuvo su mejor día, pero Thievy sí está en forma; el congoleño es el jugador con más calidad de la plantilla y es una pena verlo cerca de la cal tantos minutos. Realizó una jugada de tiralíneas por banda para asistir a Hemed, mostrando su rapidez y habilidad que evidencia en cualquier zona del campo, pero me gustaría verlo más a menudo por el centro. Creo que Soriano necesita un descanso, anda perdido y hasta su gran virtud, la colocación, la está perdiendo. Se ha vuelto a sumar, pero no conviene caer en la relajación. Con ella, este equipo siempre cayó en picado.

lunes, 9 de febrero de 2015

El fútbol es maravilloso

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

La vida es fútbol y el fútbol es vida. Cuando comienza un nuevo día no sabes qué ocurrirá o el giro que puede dar tu existencia por un lance inesperado. Si a los 15 minutos de la segunda mitad nos dicen que el Almería iba a remontar, nos lo podíamos medio creer. Poco a poco los nuestros se hacían con el mando del encuentro. Pero si nos aseveran que la remontada la iba a comandar nuestro lateral derecho con dos tantos seguidos, habríamos pensado que se trataba de una broma pesada. Por eso siempre rebato aquel argumento de los más puristas: jugar bonito y divertir por encima de todo. En la NBA tiene sentido el espectáculo, al no haber descensos, pero en nuestra competición solo los números te mantienen en la cúspide. Tres puntos, pero ¿alguien se acuerda del guardameta del Córdoba? Mientras leéis estas líneas, ¿recordáis su nombre? El Almería aprovechó su momento, sobre todo esos 20 minutos mágicos en el ecuador de la segunda parte, para llevarse la victoria. Así de sencillo y así de práctico. Sin embargo sería un oportunista si obviara los males de un conjunto que otro día, con mejor juego, pueden condenarle a la derrota. Al once inicial de JIM, sin Thomas, Vélez o Azeez (un lujo) le falta una pizca de sal para que sepa un poco mejor. Lo cierto es que en el descanso nos marchamos vivos a la caseta, pero seguimos careciendo de contundencia defensiva en numerosas zonas clave. Incluso me pareció incomprensible que JIM no realizara sustitución alguna tras la reanudación ante dicha situación. Menos mal que las circunstancias envolvieron una coyuntura que pintaba mal. Con esto no quiero restar mérito a la importante victoria, ni a la buena segunda mitad, en la que el Córdoba deambulaba por su estadio completamente perdido, pero el brillante tanto de Michel dio el inesperado giro que todos soñamos. El colosal pase de Wellington, el control del lateral brasileño y, sobre todo, la decisión de Michel al lanzar por sorpresa con su pierna mala, valió su peso en oro. No es casualidad la explosión del lateral brasileño. Junto a Guilherme, recaló en nuestro club como una firme promesa y va camino, olvidados ya algunos aspectos extradeportivos, de convertirse en un jugador apetecible para numerosos clubes de primera línea. Lástima que su compañero Guilherme, con excelentes condiciones, no le acompañe en su andadura. Otro capítulo individual lo reservo para Thievy. Cada vez me gusta más. Atesora una rara habilidad para realizar a menudo lo que él mismo piensa. Eso es una suerte y una gran virtud. Su potencia le acompaña, pero su destreza sale a relucir partido a partido. Con Hemed forma una dupla que dará que hablar. Ya mostraron hace un mes su potencial jugando juntos e intercambiado sus posiciones. El viernes, a buen seguro, tendremos la oportunidad de verlos de nuevo en acción. Una simbiosis perfecta al servicio de nuestros intereses. Espero que el pequeño colchón de puntos con respecto al descenso nos permita disfrutar de mejor fútbol, pero soy de los que se quedan con el resultado por encima de todo. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Soriano y Corona se hacen eternos

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

Si echamos un vistazo a la clasificación y nos vemos fuera del descenso, con la segunda vuelta ya en juego, cabe pensar que algo se está haciendo medianamente bien. Y así es, aunque yo comparo la marcha actual en liga al partido frente al Getafe. Digamos que se ganó sin disputar un encuentro brillante y que se lograron los tres puntos contando con las carencias del rival, uno de los de nuestra liga. Cierto es que en la primera vuelta no conseguimos triunfo alguno ante este tipo de adversarios, para más inri en situaciones parecidas de superioridad, por lo que en algo se ha ganado. Similar a lo que aconteció en el choque de ayer, ocupamos plaza de salvación sin realizar una temporada especialmente brillante. Claro que, a simple vista, nuestros adversarios no son nada del otro jueves, e incluso nos hemos permitido el lujo de perder más efectivos en el mercado de invierno que de aumentar la competencia. Por eso el fútbol es tan subjetivo; uno nunca sabe si es que los contrarios son tan mediocres o si Soriano y Corona tienen el poder de seguir tirando del carro hasta fechas infinitas. Siempre que los rojiblancos se ven cerca del abismo la actitud sale a relucir, lo pudimos comprobar, aunque me temo que en los siguientes partidos frente a rivales tan directos no deberíamos volver a tener altibajos por el bien de todos. Se notó que Verza estuvo más enchufado que en los anteriores envites. El oriolano es el faro silencioso de este equipo y el jugador del que parte la actitud que muestra el conjunto en cada jornada. La suplencia de Fran Vélez me pareció un acierto de JIM. Nadie debe tener el puesto asegurado, la UD no es una ONG y el término competencia, para mí sinónimo de progreso en todos los ámbitos de la vida, debe ser aplicado con rigor. No se trata de penalizar un error aislado, sino que hay que mantener en alerta a todos y que sepan que la sucesión continua de fallos durante un encuentro tiene sus consecuencias. Por fortuna, Dos Santos respondió a las mil maravillas. Con el zaguero argentino me ha ocurrido algo similar a lo que pasó cuando Rubén se lesionó, que desconfiaba de Julián. Albergué mis dudas al confirmarse la titularidad de Dos Santos, pero el defensor estuvo firme atrás, su punto débil, y matador en ataque, su punto fuerte, cuando se incorporaba en la estrategia. Édgar, otro jugador que como los melones, nunca sabes cómo va a salir y qué día tendrá, nos proporcionó a la postre los tres puntos. Lo expongo una vez más: el día que el extremo canario logre conectar, cual pendrive en un portátil, su mente con sus condiciones futbolísticas, disfrutaremos en el Mediterráneo de un gran jugador hasta que una entidad importante lo fiche. De hecho, ya se escuchan canto de sirenas. Ahora es el momento, la próxima batalla es en Córdoba, a cara de perro, y con el concurso de Jonathan y sobre todo de Thievy. Lástima de la absurda expulsión que el mismo Hemed provocó con una primera amarilla infantil. Si queremos salir vivos de lo que se nos avecina, tenemos que estar muy concentrados y evitar acciones como las del israelí o errores no forzados.

lunes, 26 de enero de 2015

Solicito refuerzos y un 1-4-4-2

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

Quien juega con fuego se suele quemar. Cualquier aficionado despistado sabía que a las lesiones y sanciones de turno se le iban a unir las ausencias de la Copa de África. Y eso que Azeez y Thomas no han llegado a participar en Guinea. No es que tengamos un equipo que dependa de una o dos figuras, pero sí que nuestra plantilla no es lo suficientemente extensa como para permitirse el lujo de afrontar el ecuador de la competición con tanta escasez. De hecho el reciente concurso de Thievy, tanto en Vigo como en Málaga, resultó ser providencial, no solo por su aportación individual, sino por lo que Hemed creció (contribución goleadora aparte) junto al delantero congoleño. Todo esto sumado a la nula contundencia defensiva en todas las áreas del terreno de juego, ha hecho que el efecto llegada de JIM se desmorone como un castillo de naipes. ¿Qué ha podido suceder para que el equipo no progrese adecuadamente tras la victoria en Málaga? Para empezar, la referida falta de contundencia defensiva nos vuelve a lastrar como en la última época de Francisco. Y no hablo de la zaga precisamente; apunto a un centro del campo de plastilina, por donde los adversarios maquinan y penetran como un cuchillo en la mantequilla. Si con la llegada de JIM se comenzó a jugar a algo, aunque solo importara el resultado, en los tres últimos choques se ha perdido personalidad y, como anoche, el equipo juega de nuevo a verlas venir. Corona ha perdido fuelle y los extremos vuelven a ser meros espectadores demasiado pegados a las bandas. O sea, se vuelve a caer en viejos errores y a brindar al contrario un páramo en el centro del campo a su entera disposición. Vuelvo a incidir una vez más, y la primera fue en octubre. ¿Por qué no se utiliza para ciertos partidos, sobre todo fuera de casa, un 1-4-4-2? ¿Por qué no jugamos con interiores en vez de tanto extremo ocupado de hacer una doble función? ¿No sería mejor disponer de un Jonathan como acompañante de Hemed o Thievy, en vez de obligar al extremo a que ataque y defienda a la vez? Alguien me puede rebatir diciendo que se han ganado partidos y se ha llegado a jugar con personalidad. Cierto es, pero en esos envites los rivales a los que vencimos también dispusieron de numerosas oportunidades para habernos dejado sin alguno de los puntos que cosechamos. A este equipo no le vale tener a destructores como Soriano o Azeez sentados en el banquillo, frente a rivales a los que hay que desactivar, porque simplemente te superan en calidad. Si a todo esto unimos el horripilante encuentro de un baluarte como Fran Vélez, no es que se desmorone el castillo de naipes, sino que nos puede barrer un tsunami que nos arroje con virulencia, más pronto que tarde, a la segunda división. Si algo positivo se puede extraer del desastroso partido, es que quedan unos días para que finalice el plazo de fichajes del mercado de invierno. Si la derrota produjera un efecto llamada en el presidente en forma de algún refuerzo, sobre todo para fortalecer el centro del campo con jugadores que aporten fuerza y músculo, alabado sea el señor. 

domingo, 18 de enero de 2015

La controversia de la semana

Mi nueva acta, publicada en Diario de Almería

Ya tenemos debate. Por estos lares somos muy favorables a ser ofensivos, a mostrar un buen juego y, como primera opción, a pasar un buen rato mientras presenciamos un espectáculo futbolístico, pese a que uno de los contendientes sea el Almería. No es que todos los seguidores rojiblancos muestren esa inclinación, pero son numerosas las opiniones que he podido constatar en general, como anoche tras la derrota en Valencia. De hecho, nuestro presidente es el primer aficionado almeriense que suspira por el buen fútbol. Toda esta introducción viene a colación por la decisión de JIM, al prescindir de Wellington en la segunda mitad para dar entrada a Dos Santos. Hay quien ya comienza a cargar contra nuestro entrenador por ser tan defensivo y por tomar un dictamen tan temeroso. Yo no le voy a recriminar eso, todo lo contrario. Creo que acertó con el cambio porque el aluvión de centros, sobre todo por la banda de Dubarbier (como no podía ser de otra manera), era tan escandaloso como continuo. A priori Dos Santos va bien de cabeza y podía ser una buena alternativa para contrarrestar los repetidos misiles en forma de centros que soportaban nuestros zagueros. Por desgracia, el central argentino recién ingresado no anduvo fino en el tanto de la victoria de Negredo, pero eso no entraba en los planes de un jugador experto en el juego aéreo. Si analizamos el choque en general se puede extraer una conclusión clara: el mayor pecado que cometió el Almería, y por ende su técnico, fue el de no desactivar la zona de creación valencianista. Ahí estuvo nuestro error, incluso durante la primera mitad. Los adversarios llegaban al borde del área con una facilidad supina. Y es que no podemos estar a la espera de que Hemed tenga su tarde gloriosa para traernos algo positivo de un estadio tan complicado como Mestalla. Desde mi punto de vista, dejar jugar al Valencia con tanta comodidad nos condenó. Fue a pocos minutos del final, pero no nos engañemos, podría haber sido mucho antes. Con dos tantos vencimos el año pasado al mismo rival en su estadio, y con otros dos caímos ayer. Por eso tiene razón JIM, la solidez defensiva es clave, pero ésta se fragua mínimo desde el centro del campo. Lo que sí resulta cuando menos sorprendente, es que nos vayamos a jugar la permanencia con varios jugadores importantes ausentes. Sigue sin venir un refuerzo que a todas luces debía ser un delantero, porque se conocía tiempo ha nuestra problemática con la Copa de África. Recurrir a un chaval como Dani Romera, con un futuro esplendoroso, para salvar la permanencia a cara de perro, no debe ser nuestra apuesta. Dije antes permanencia porque nos vamos a enfrentar en las próximas jornadas a varios rivales directos. Ojala que lo hagamos mejor que en la primera vuelta, a pesar de que en esas primeras jornadas parecía cómoda nuestra clasificación. No quiero pensar que nos jugáramos la salvación en los dos últimos choques frente al Sevilla y al Valencia.

lunes, 12 de enero de 2015

El día y la noche

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Es difícil de explicar tanta diferencia entre la primera y la segunda mitad. De un equipo ordenado y estructurado, se pasó tras el descanso a otro roto y desquiciado. Frente a un conjunto superior técnicamente como el Sevilla, es sumamente complicado controlar el tempo del partido, aunque tampoco se esperaba que los nuevos pupilos de Juan Ignacio Martínez se viniesen abajo súbitamente. La gran diferencia entre las dos mitades fue la efectividad que cada equipo supo sacarle a su momento. Mientras a los rojiblancos les faltó profundidad y efectividad durante sus mejores minutos, a los sevillistas les sobró. ¿Qué pudo causar nuestra deficiencia? Sin entrar en la lógica diferencia presupuestaria, la ausencia de Thievy en la mañana de ayer resultó ser nefasta de cara a nuestros intereses. Con el flamante técnico almeriense el delantero congoleño no sólo ha crecido, sino que ha hecho de Hemed un jugador más poderoso. Ambos han creado una simbiosis perfecta que, por ende, ha redundado en beneficio del equipo. El control de la situación durante la primera parte se tradujo en apenas dos ocasiones a favor de la UD. Wellington y Édgar siempre encontraban a Hemed rodeado de contrarios. A su vez, ambos extremos no tienen la vocación rematadora de Thievy, o mejor dicho, no están tan acostumbrados a jugar de matadores dentro del área, como suele hacer el congoleño. De ahí que Hemed se convirtiera en un islote durante todo el encuentro. Lo de la segunda mitad fue un querer y no poder; tras el tanto de Iborra, el orden y concierto se disolvió como un azucarillo. Ninguna sustitución cambió el rumbo. Édgar se contagió del desaguisado y volvió a las andadas. Tan solo Fran Vélez, grandioso jugador, mantuvo el tipo. Ni siquiera Soriano restituyó el orden. Todavía me sigo acordando de aquellos choques ante rivales inferiores que no supimos rematar, porque con el Valencia el próximo domingo lo volveremos a tener crudo. En breves fechas tendremos la oportunidad de resarcirnos con los rivales directos. Frente a ellos, nos jugaremos la permanencia.

lunes, 5 de enero de 2015

Orden y concierto

Mi nuevo artículo, publicado en Diario de Almería

Una sutil modificación puede convertir lo vulgar en elegante. Una leve corrección permite coordinar la estructura de un grupo desorganizado en otra armónica. Grosso modo, fue lo que pudimos observar en el nuevo Almería de Juan Ignacio Martínez. El equipo ha pasado en escasas semanas del desquiciamiento de Eibar al orden cuasi jerárquico de Málaga. Se lograron ocupar racionalmente todas las zonas del terreno de juego. Que se lo digan a los de Javi Gracia, que no se encontraron cómodos durante gran parte del choque. Unos dicen que el Málaga tuvo un mal día, que si las bajas mermaron su potencial o que la diosa fortuna se volvió a aliar con los nuestros. Pienso que todos los factores influyen en un partido de fútbol, al fin y al cabo es un juego, sin embargo lo que sí se vio con total nitidez fue el planteamiento equilibrado que el flamante técnico almeriense inculcó a los suyos. En Balaídos se vislumbró algo, pero en La Rosaleda se constató que el equipo de Juan Ignacio Martínez puede convertirse en un duro hueso de roer. En todas las zonas del campo la UD pugnaba por la superioridad y la lograba en la mayoría de envites. Partiendo de esa base, la balanza ya se inclina a favor del conjunto que logra más victorias en esas mini batallas que se libran a lo largo del partido. Así, un jugador como Corona, que necesita apoyos para desplegar su fútbol, campa a sus anchas por mucho que le pesen los años. Si además se le coloca donde desarrolla todo su potencial, más adelantado, como en sus mejores tiempos, seremos capaces de regresar al pasado para deleitarnos de nuevo con el talaverano. Otro detalle a tener en cuenta fue la espartana función de los laterales, menos ofensivos que antaño. Sus pasadas incursiones en campo contrario eran un lujo innecesario para un equipo que persigue un objetivo exclusivo, la permanencia. A destacar también el despertar de Julián, tan dormido en los encuentros de pretemporada y Copa. Por no hablar de los centrales, no olvidemos, provenientes del filial. Lo de Fran Vélez, en concreto, fue de escándalo a la hora de anticiparse. Menudo defensor. Incluso Édgar, criticado desde estas líneas en otros escritos, puso en jaque a la zaga malacitana. Repito una vez más, el día que el extremo canario equilibre su fuerza con su mente futbolística, se convertirá en un jugador determinante de primera. Para el final quise dejar a Thievy y Hemed, tan criticados últimamente. El congoleño comenzó fallón, pero terminó excelso y dando la victoria a su equipo con un taconazo mágico, cuando la mayoría de futbolistas se hubiesen dado la vuelta para centrar, con la consiguiente pérdida de decisivas décimas de segundos. Por su parte el israelí nos deleitó con un sombrero de alta escuela, además de ser oportuno de cara al gol y solidario con sus compañeros. Chapó para ambos. La consecuencia final de todo esto es que se le jugó a todo un Málaga enrachado de tú a tú en su propio estadio, con orden y concierto. Más no se le puede pedir al nuevo gerifalte del banquillo rojiblanco.